sábado, 5 de julio de 2008

Nuevos roles para el ser humano común

En las ultimas décadas se ha fortalecido la idea que afirma y asienta a los medios de comunicación como fundamentales para la formación de la opinión publica y teniendo por ello un rol irrefutable en el moldeamiento de lo que es la percepción del ciudadano promedio sobre el acontecer relativo a los espacios públicos que comparte, su comunidad y por qué no decirlo de la sociedad en la cual convive.

Sin embargo, ya no son sólo los medios de comunicación de masas, más tradicionales, como la televisión y la radio, los encargados de entregar este vital agente que nos hace sentir conectados y contextualizados, la información. Ya que desde inicios de la década de los noventa se ha generado un fuerte auge tanto en el acceso, como en la disponibilidad de internet; trayendo consigo un fenómeno asociado: el de las bitácoras online. Estas nuevas plataformas de la red han permitido que en la última década no sea de extrañarse el conocer diversos aconteciemientos, escándalos o experiencias de vida que antes sólo se podían conocer gracias a una entrevista, a través de este medio tan particular, digo particular porque a diferencia de cualquier otro, permite la conexión simultánea de un sinúmero de personas a la vez a esta información.

Es así como el ciudadano común y corriente del planeta, ha pasado a ser importante generador de información, lo que por supuesto implica una responsabilidad no menor. Ahora no sólo debemos ser responsables de lo que hacemos y decimos en nuestro diario vivir; sino que también tener demasiado cuidado en qué escribimos para la red, cómo lo hacemos y dirigido a quien lo hacemos.
Así dejamos de lado nuestra característica de receptores para pasar a ser potentes emisores de cuanto contenido podamos imaginar, sin saber hasta donde vamos a llegar.

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