Sin lugar a dudas vivimos en una época donde la casi terrorífica paradoja de la física que nos dice que el mundo está en constante cambio, que cada aspecto del universo cambia cada microsegundo, esta más presente que nunca al contar con los medios para una constante información de cada acontecer y cada, ya sea de menor o mayor importancia, más o menos trascendental, cambio de nuestro medio. Esto nos permite ser observadores, es más, casi voyeurs de un mundo con variaciones constantes y vertiginosas que se influyen mutuamente.
Es así como estos últimos dos días hemos sido espectadores en primera fila de lo acontecido en Colombia con las FARC y la liberación de esta famosa candidata colombiana. Es esta vertiginosa globalización de las comunicaciones la que genera, en aquellos con acceso al ente supremo de las comunicaciones globalizadas-INTERNET-, la posibilidad de ver las noticias de todo el mundo ya sea a pocos minutos de acontecidas o bien podemos espectadores en vivo y en directo de ella.
Sin embargo, ¿hasta que punto es necesario y/o beneficiosa esta vertiginosa interconectividad?. Me lo cuestiono porque no será que más que sacarle provecho a esta accesibilidad no estaremos mediatizando la vida de quienes, ya sea por elección o no, son personajes públicos; alimentando así el actual mercadeo de las comunicaciones; y a su vez con ello evitando la existencia de verdaderas fuentes informativas globales que permitan la información sin manipulación previa debida a intereses económicos y/o ideológicos de por medio.
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